Devoción de los Padres Barnabitas al Sagrado Corazón de Jesús

La devoción de los Barnabitas hacia el Sagrado Corazón de Jesús

La devoción de los Barnabitas hacia el Sagrado Corazón de Jesús constituye uno de los capítulos mas importantes en la historia de nuestra espiritualidad. Un lejanísimo precedente es retenido en la vida del hermano Ludovico Vitoz, del cual se narra que, por 6 años durante frecuentes éxtasis, aspirara su preciosima Sangre del costado de Cristo.

 Se encuentran, además, sobre todo en las casas más antiguas, cuadros que nos transmiten la memoria del prodigio.

Para llegar al origen mas inmediato, queremos recordar Reimundo Recrosio, enviado en 1679 a Annecy, ordenado sacerdote en 1680 y poco después confesor enviado por los superiores al monasterio de la Visitación donde en aquellos años era vivo el eco de los hechos maravillosos de Paray-le-Monial (1675). El padre Recrosio no pudo entonces llegar al conocimiento de las revelaciones hechas por el Sagrado Corazón de Jesús a Margarita María Alacoque, de la que sintió la divina atractiva. Prueba de eso es un texto muy voluminoso, un manuscrito, por el título: “Ejercicios espirituales fundados sobre la suavidad de la misericordia y el rigor de la justicia de Dios”.

Se trata, de predicas que obtuvieron el permiso de la estampa en 1716, aunque no haya jamás visto la luz. Extremadamente interesante es una de estas predicas, con el título: “Del lanzamiento”, de la que traemos algunos pasos significativos.

“¡Sacratísimo Corazón de Jesús, sea usted mediador de paz entre Dios y el hombre! Usted pacifica su justicia, suaviza su ira, calma su enojo…; Sacratísimo principio de aquel Espíritu que es el nudo entre el Padre y el Hijo, está dividido! Antes esta dividido para formar esta unión. Usted que a rogado al Padre, para que sus discípulos fueran unidos entre ellos, como usted es uno con el Padre…, al dividir su corazón a unido las dos partes divididas: Dios y el hombre. … Principio de vida, murió para dar vida a los muertos; principio de unidad, esta dividido para unir a todos aquellos que son separados de Dios. “El Sagrado Corazón de Jesús es fuente de gracia; de él surgieron todos los sacramentos; de él nació la Iglesia… allí, alma mía has renacido espiritualmente a la Iglesia, allí fuiste bautizada, purificada, limpiada de tus pecados, ¡allí fuiste adoptada por hija de Dios!… alma mía, está llena de afectos terrenos; ¡la lanza debe vaciar tu corazón! Mi querido Jesús, has que salgan los malos pensamientos, ¡los errores que cometí con el escándalo! ¡Reforma mi corazón, mi Jesús! ¡Dame el corazón nuevo con el espíritu nuevo! … Señor, usted que tiene en sus manos el corazón de los hombres forme el mío como el vuestro vacíalo del mundo, llénelo de usted”.

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