Padre Vittorio De Marino

Vittorio de marino nació en Villaricca, Nápoles el 7 de junio de 1863.  Asistió a la Universidad de Nápoles y se graduó en medicina en 1887 a la edad de 24 años.
Sus maestros fueron los  Padres barnabitas del Instituto Bianchi en Nápoles.  Vittorio sintió una clara llamada de Dios a la vida consagrada, pero las circunstancias familiares le impidieron seguir su llamado.   Durante 23 años practicó la medicina como médico y ayudó financieramente a sus padres y hermana que estaba enferma de cáncer. 
En los años en que era un joven médico, se dedicó a la intensa labor caritativa, ayudando y cuidando a los humildes y pobres en Nápoles donde vivió; en el ambulatorio de la parroquia y en sus hogares, tanto en su oficina, como en el hospital, su auto-sacrificio para el beneficio de los pobres fue más allá de la creencia.  Todas sus acciones fueron acompañadas por una sonrisa.
Después de la muerte de su hermana en 1910, el Dr. De marino a la edad de 47 ingresó al noviciado de los padres Barnabitas en San Felice a Cancello (Caserta, Italia), y profesó votos religiosos.  Demostró virtudes como médico y benefactor del pueblo, ganándose la admiración de sus hermanos y sirviendo como ejemplo para ellos.  Fue ordenado sacerdote en Roma en 1913.
Su primer campo de ministerio sacerdotal fue precisamente en San Felice a Cancello, predicando misiones para los laicos y retiros para clérigos y monjas y pasando mucho tiempo en el confesionario.  En 1916 fue nombrado superior.  Poco después, la casa fue requisada y ocupada por soldados involucrados en la primera guerra mundial.  En este momento, el país se quedó sin atención médica y el padre Vittorio De Marino regresó al servicio como médico, tanto en el pueblo como en el campo, día y noche, especialmente durante la notoria epidemia llamada “gripe española” que tuvo muchas víctimas .
Su destino no era permanecer en San Felice.  En 1922 fue nombrado rector de la nueva Escuela apostólica de los Barnabitas en Arpino, y en 1924 se convirtió en el superior de la comunidad de Santa Maria di Caravaggio, situado en el centro de Nápoles, en la Piazza Dante.  Entonces, siempre dócil, dispuesto, calmado, paciente e incansable, fue de ida y vuelta a San Felice a Cancello, a Arpino y a Nápoles, haciendo el apostolado de la predicación y la confesión. 
Murió, estimado como Santo, en Nápoles, en el Colegio  Bianchi acompañado por los pares barnabitas el 16 de julio de 1929.  En 1954 su cuerpo fue transferido a San Felice a Cancello. En el mismo año se inició el proceso de beatificación.  El 12 de diciembre de 1992, fue declarado venerable por el Papa Juan Pablo II.
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