No sólo ha quedado evidente el afecto que el Padre Ferrari ha cosechado con su servicio pastoral, sino también que las personas que participaron en su funeral el 28 de diciembre último sentían que había un legado de fe importante que el Padre les había confiado.
Asimismo lo sentimos presente durante la celebración del Capítulo provincial convencidos que entregó hasta su última energía para el bien de esta porción de la Congregación.